Infidelidades cruzadas y otros dilemas de Daouda, «El sentimental»

671446Si la mujer de tu jefe se enamora de tí, tienes un problema muy complicado: sucumbir a ella es imprudente, pero si la rechazas, ella puede vengarse y decirle a tu jefe que eres tú el que la quiere seducir.

Es el dilema insoluble que nos plantea el gran Daouda en su célebre canción La femme de mon patron, siempre con su humor característico pero que no deja de abordar situaciones cotidianas en las que los africanos –y todos en general- pueden sentirse identificados.

Músico y compositor nacido en Abdijan, Costa de Marfil, conocido como “Le Sentimental” y nacido como Tou Kone Daouda de padres burkinabés, descubrí las dulces melodías y pícaras letras de este popular cantante en los años 80, y hoy un poco olvidado, en largos viajes por pistas maltrechas por la lluvia atravesando la selva tropical de Camerún. Sus afinadas reflexiones, siempre llenas de matices y detalles irónicos, dieron para largas charlas que nos acortaron el viaje mientras cada uno evocaba sus propios problemas o aventuras con mujeres de distinto pelaje.

Recordaré aquí las canciones más populares.
La Femme De Mon Patron empieza así:

“La femme de mon patron
est tombée amoureuse de moi
elle m’a proposé de devenir son amant
elle est riche et elle est belle mais moi je ne veux pas de problèmes
son mari c’est mon directeur et moi je suis son chauffeur
si je deviens l’amant de la femme du patron c’est dangereux….”

(La mujer de mi jefe
se ha enamorado de mí
ella me ha propuesto convertirme en su amante
es rica y guapa pero yo no quiero problemas
su marido es mi director y yo soy su chófer
si me convierto en el amante de la mujer de mi jefe es peligroso…)

Como ocurre a menudo con Daouda, el final de la canción no resuelve el problema, lo deja en el aire. “ ¿¿¿Ah, qué hay que decir, qué hay que hacer???”, se pregunta, con aliento desesperado. Y es que “las mujeres son diabólicas pese a sus bellezas angelicales, cuando una mujer se enamora deviene muy peligrosa”.
Así que ella le amenaza de que, si él la rechaza, se vengará acusándole ante su marido/jefe de intentar ligársela, lo cual será mucho peor que correr el peligro de aceptar la propuesta.

“…devant cette situation
je ne trouvais pas de solutions car dans cette affaire
moi je ne sais plus que faire…”

Otras disquisiciones de Daouda son menos peligrosas, aunque tienen su miga.
En Mon coeur balance, el cantante plantea otra gran decisión, pero esta vez entre dos mujeres que le gustan, “una es la más bella y la otra es la más buena”. Cuando está con una, su corazón echa de menos a la otra…y al revés. “Il faut que je me decide…”, reflexiona, pero está decisión nunca llega. Entre Amina, “la plus gentile” y Fanta, “la plus jolie”, escoger es muy complicado.

Cree, finalmente, haber encontrado la solución pero… no. Llegado el momento es incapaz de pronunciarse. Porque, esté con quien esté, sabe que siempre se arrepentirá de no haber escogido a la otra.

Un bucle que, como en el caso anterior con la peligrosa mujer de su jefe, nos lleva a otra delicada y comprometida situación… aunque el gran Daouda nos da aquí, por fin, una salida ingeniosa.
Se trata de Match nul, título que nos avanza ya, muy spoiler, el desenlace.
Siguiendo con el tema recurrente de los cuernos, aquí habla de una insólita infidelidad cruzada: un hombre se liga a la mujer del vecino y éste, al mismo tiempo y evidentemente sin saberlo, seduce a la mujer del primero. Los dos se creen “le plus malin”, pero lo que han hecho es “echanger leur partenaire d’une manière tout à fait involontière”…
El azar quiere que los dos machos hayan escogido el mismo lugar (Hotel Trompero, 24h/24), el mismo día, para consumar cada uno “son petit businness de son coté”. Pero cuando se topan frente a frente en el pasillo las dos parejas cruzadas, sus caras lo dicen todo.

La sorpresa y el enfado, lógicamente atenuado por la propia culpabilidad del todo injustificable, encuentra una justa y razonable vía resolutiva según el criterio de Daouda (“pour moi l’afffaire n’est pas compliqué, ooh, ce n’est pas la peine de se facher”). Como de los dos lados hay “egalité”, se trata de un… “match nul”, por supuesto. Maridos engañados, esposas traicionadas “un peu partout”. Tu has tomado la mía y yo la tuya, ella me ha engañado y la tuya a tí… Match nul. Nadie gana, nadie pierde.
Y concluye: “C’est pas la peine de divorcer, vaux mieux pardonner, ooh”… “Empate”. Perdón y olvido, pues, no ha sido nada. Se impone la razón.

Las canciones de autores africanos que abordan de forma generalmente jocosa las relaciones de pareja con sus cuernos, sus celos, sus hombres machistas y bebedores, sus mentiras surrealistas y, en definitiva, sus culebrones de toda índole en un contexto africano darían para mucho. Y no sólo con Daouda, evidentmente.

Concluyo con Belka Tobis, popular baladista de Camerún que me tiene intrigado con una canción muy peculiar, Jumelles (gemelas).
Según entiendo del videoclip (canta en un dialecto camerunés y sólo hay unas pocas palabras en francés), parece ser que el músico ha caído en una infidelidad involuntaria porque… su pareja tiene una hemana gemela idéntica. Si lo he pillado bien, Belka Tobis pasa un buen rato en un bar con una bella chica, tomando algo y bailando. Cuando llega a casa y entran en la habitación entre risas, con ganas de revolcarse, en su cama de matrimonio hay otra chica… idéntica a la otra.

Las caras de circunstancias lo dicen todo. Ha habido una confusión muy embarazosa Aparentemente, la única culpable de la infidelidad es su parecido. Pero…
Me quedan dudas. A ver, si la casa es la de él, ¿cómo puede ligarse a la gemela si la primera chica está en su cama…?
Quizás nos dice que la casa es la de las dos hermanas, que viven juntas. Tendría más lógica.
Mmm, que alguien me lo aclare.
En cualquier caso, lo que yo intuyo es que, tras la cara de sorpresa de Belka Tobis (un exagerado y algo sospechoso “yo qué sabía, como podía imaginarlo…”), se esconde un deseo libidinoso de aprovechar la situación, y como aquel resolutivo “Match nul” de Daouda, acabar con un razonable “ya que estamos los tres…”.

Así se percibe, aunque no se muestre, en el bailoteo final, con Tobis restregando su pequeña kora, mientras toca, por los traseros de las bellas amantes, que mueven las caderas cual bailarinas de danza del vientre.

Tobis se guarda muy mucho de verbalizar su deseo. Quizás porque, como bien nos canta el marfileño Daouda, “quand une femme est amoureuse / elle devient très dangereuse”…

¿¿¿Ay, qué hacer???

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© Texto de Carles Cascón, 2013
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Acerca de Carles Cascón

Periodista y fotógrafo de Sabadell (Barcelona)
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2 respuestas a Infidelidades cruzadas y otros dilemas de Daouda, «El sentimental»

  1. Valérie dijo:

    Buenísimo el artículo, Carles!! Estoy escuchando la canción del empate, “match nul”, es divertídisima!! Gracias.

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