Kenya 2015: Young Mothers Kenya, el rescate de jóvenes madres en Kwale

YMK

Una de las chicas con su bebé, en YMK

Marzo de 2015.-En África no hay fronteras, ni siquiera entre la vida y la muerte”, dijo Léopold Sédar Senghor, primer presidente de Senegal. Yo me atrevo a añadir: ni siquiera entre el Cielo y el Infierno.

Esta es la idea que me asalta a menudo, en cualquier caso, en mis experiencias africanas. El Paraíso y su contrario parecen convivir a tan poca distancia aquí que a veces es fácil cruzar la frontera en un suspiro…

Y la frase sobrevolaba conmigo mientras me dirigía a la visita pendiente al proyecto de Young Mothers Kenya (YMK), (e-mail: youngmotherskenya@yahoo.com) una organización no gubernamental que me recibió con los abrazos abiertos y me dio a conocer su extraordinaria labor, pionera y única en su área, en el sur de la costa keniata: acogida, cuidado, formación y “empoderamiento económico” de jóvenes madres (a veces realmente muy jóvenes) y sus hijos, a menudo procedentes de un entorno familiar desestructurado o que las ha abandonado a su suerte.

Puede parecer “un proyecto más en África”, en la pobre África y sus miserias sin fin, pero a mí me cautivó, me emocionó conocer de cerca las historias dramáticas de esas adolescentes, a menudo casi niñas, y cómo Young Mothers Kenya ha construido, con sus entregadas colaboradoras, un lugar acogedor con -como se suele decir en estos casos pero que aquí és más necesario que nunca- un futuro alentador. Concreto, con esperanzas palpables, que hace que todo esto valga la pena.

Dejé la paradisíaca playa de Diani a mis espaldas y alcanzé a pie la carretera para buscar una moto-taxi que me llevara al proyecto. Una carretera que parte en dos el bosque y por donde cruzan ahora los monos sin peligro, por encima de coches y camiones: han colgado unos “Colobridges”, una especie de puentes de cuerdas que les evitan el peligro de ser atropellados, como sucedía al cruzar por la calzada, especialmente en la estación seca en la que hay más movimiento de primates en busca de comida (Colobus Conservation).

Entrance YMK in Diani

Entrance YMK in Diani

Se llega a la sede de Young Mothers Kenya (YMK) tras un rato en moto por la pista en un par o tres de giros. Está concebido como un campamento, con un acogedor espacio al aire libre y las distintas dependencias (“blocks”) construidas a imagen de un poblado africano, como de los que provienen las chicas aquí acogidas. Un clima muy favorable para la superación de los muchos traumas que acarrean.

YMK

Me lo cuenta amablemente Salama Ondicho, trabajadora social, consejera y profesora de YMK que, en ausencia de la directora, Elizabeth, dedica su escaso tiempo a mostrarme las instalaciones y presentarme el personal. No tendré tiempo de profundizar en sus vivencias, obviamente -como sí ha podido hacer la voluntaria alemana que conocí en Wasini, la “culpable” de que esté yo ahora aquí- pero me haré una idea de un proyecto que nace en enero de 2011 en el condado de Kwale y ha acogido desde entonces a 57 chicas. “Our girls”, las llaman. El último bebé nacido aquí de una joven madre fue Saha, el pasado 8 de marzo, con el que suman ya 47 alumbramientos con final feliz.

“Our girls”

Ahora residen 19 chicas en el campamento. Algunas han dado a luz y otras lo harán en semanas o pocos meses. Caras de niñas con grandes vientres. Una imagen chocante que muestra la dura realidad de una infancia robada por la fuerza, a menudo por hombres de su entorno y hasta familiares. Cuando se encuentran el fruto de relaciones no deseadas (en estas edades se usa el término inglés “defilement” en lugar de “rape”), algunas chicas llegan a pensar en suicidirse. O en matar a su bebé. Han quedado embarazadas con 13, 14, 16 años… Son madres antes de disfrutar de una adolescencia normal y esto representa un choque brutal en sus vidas.

“Yo hago el primer contacto, identifico los casos y hago una valoración”, me explica Salama, que dice que es “muy importante que ellas se abran y hablen sobre el trauma”. Y es que vienen de “entornos realmente muy complicados, violencia de género, a veces incesto…”. Un ambiente de abuso físico y emocional. Todos los detalles, sin embargo, se guardan en la más estricta confidencialidad y bajo llave. Un gran mural en la pared sólo contiene la lista de nombres de las “girls” junto a una casilla donde se escribirá el nombre y la fecha de nacimiento de su bebé. Y aún así, me pide que si publico esta foto difumine los nombres.

Llegado el momento, las “girls” son llevadas a dar a luz al hospital, el Diani Health Center o, si no es posible, al hospital de Msambweni, a unos 23 quilómetros. Me atrevo a preguntarle por el aborto, pero me imagino la respuesta. “No fomentamos el aborto”, deja claro. En parte por razones de salud. “Puede matar a la joven chica, que tiene un brillante futuro por delante”.

Y antes de entrar en detalle en la fantástica labor que realiza el centro en todos los ámbitos de la vida cotidiana con las chicas, me transmite un poco de esperanza saber que también combaten las causas: no hay muchos casos pero sí “3 o 4” de hombres que han ido a prisión, uno de ellos con una condena de 15 años. “Hay un caso de un hombre de 59 años condenado y que aún está en la cárcel”, me informa Salama. Es algo, aunque no es difícil imaginar que habrá mucho trabajo que hacer en las comunidades en el área de sensibilización. Educación y, cuando ya es tarde, al menos justicia. Para ello colaboran con el Gobierno y otras organizaciones.

Hay un caso extremo, que causó conmoción cuando salió en televisión: una chica de entre 15 y 16 años que fue desposada como tercera mujer de un desalmado que la dejó embarazada de gemelos. Y los tuvo. En un país donde es ilegal casarse antes de los18.

Y ahora vamos a lo positivo. En YMK la misión se podría resumir en proveer de un entorno favorable a las chicas para su desarrollo, capacitación y ser educadas en la salud reproductiva para evitar futuros embarazos indeseados y abortos. Su objetivo es lograr “una sociedad libre de embarazos adolescentes y abortos como algo del pasado”. Educación, por tanto, ante todo.

Sus programas con las chicas incluyen, a grandes rasgos:
– Rescate
– Aconsejar/asesorar
– Socialización
– Alimentación
– Salud médica y reproductiva
– Cuidado del hogar
– Derechos Humanos y empoderamiento
– Escolarización a través de educación formal e informal
– Aptitudes cotidianas y cuidado del bebé
– Reintegración familiar

Pero, de hecho, tienen tantos programas que faltaría espacio para contarlos. Les enseñan trabajos como coser a máquina, cocinar, manualidades, u otras formas de habilidades vocacionales que les puedan servir en el futuro para el mercado laboral. De hecho, una vez formadas son integradas al personal de habitaciones del hotel Paradise Villas, donde Liz me ofreció alojamiento, para que hagan prácticas.

El equipo profesional del YMK suma una decena de personas, pero dinero no les sobra. No tiene ayuda alguna del Gobierno, que sólo colabora puntualmente. El presupuesto depende de ¨gente motivada que nos ayuda”. La ONG alemana African Child ha colaborado con ellas, pero “no es suficiente”. Y hay mucha demanda, no sólo en Kwale. Ya piensan en extender su área de trabajo a otros condados, como en Kisumu y Kakamega, al este del país.

Tailor training / YMK

Tailor training / YMK

A lo largo de la visita converso con el personal y algunas chicas mientras cosen piezas de ropa en el taller de formación (que luego venden) o las que están en sus “units” con bebés de pocos meses. Visito los distintos edificios, como el “Capacity Building”, el “Baby care block”, la cocina, el espacio sanitario, el de nutrición, la lavandería (lavan con máquina y al “estilo africano”), el “Demonstration block”… Unas alegres pinturas de animales de la sabana africana envuelven a los pequeños y sus madres en la Nursery School, por donde pasa una brisa agradable. Hay tiempo, también, para actividades de recreo para las jóvenes madres. No hay que olvidar que son adolescentes. Aquí pueden reír, recobrar la confianza en sí mismas y la moral perdida. Un trabajo que logra, con tesón, este equipo capitaneado por Liz y Salama.

Empiezo a despedirme, y le pregunto cómo podría ayudar alguien sensibilizado a este proyecto. A parte de donaciones, son bienvenidos los voluntarios (enfermeras, trabajadores sociales, cuidadoras infantiles, profesores…).

He llamado a mi moto-taxi para que venga a recogerme. Al salir del campamento, coincido con el fin de la jornada laboral de Salama y tres mujeres más. Les ofrezco aprovechar mi transporte (aquí suben hasta 3 o 4 pasajeros a lomos de una moto-taxi) o avisar otra moto, pero lo rechazan amablemente. “A nosotras nos gusta andar y que nos toque el aire”, se despide con una sonrisa Salama. Marchan alegres, risueñas, conversando por la pista de tierra rojiza empapada de aromas del campo africano, sin prisa por llegar a casa.

© Texto y fotos de Carles Cascón, 2015

 

 

 

WARNING: PUBLISHING IN PRINT OR DIGITAL MEDIA WITHOUT PERMISSION IS STRICTLY FORBIDDEN. Thank you for sharing this blog by using links. YOUNG MOTHERS KENYA can freely use this material, of course, to promote their project and for their own purposes. Special thanks to all of them for their incredible work and for their warm welcoming.

Acerca de Carles Cascón

Periodista y fotógrafo de Sabadell (Barcelona)
Esta entrada fue publicada en Àfrica, kenya y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s